Blog

No hay Espacio Vacío

7,00 IVA Incluido

«El trabajo de la escuela Espiritual y su elevada actividad en este periodo de la humanidad, deben verlos como un intenso esfuerzo por facilitar el acceso al espíritu que se vierte en toda carne, y hacer realidad un cambio verdadero y básico de las facultades sensoriales del hombre…»

Devolver la unidad al espíritu-alma-cuerpo es la tarea del ser humano actual, la tarea de Acuario. Para Jan van Rijckenborgh realizar este propósito, por el que la Escuela Rosacruz adquiere su sentido, tiene una repercusión en el microcosmos individual, en el cosmos terrestre y en el macrocosmos solar. No hay espacio vacío es uno de los 4 axiomas de los Rosacruces clásicos, y como tal, es inagotable en su significado, hasta el punto de que las ciencias astronómica y física están realizando descubrimientos en los que se corrobora la veracidad de tal axioma, así como la repercusión de la conducta del ser humano tanto en el planeta sobre el que habita como en el cosmos solar. Rijckenborgh aborda el tema desvelando qué actuaciones de la humanidad actual inciden y determinan esta relación en estos tres niveles de realidad: individual, planetaria, solar.

Como todos los libros del autor, está dedicado al buscador espiritual. En los años 50, el tema OVNI, al que Rijckenborgh le dedica un capítulo, estaba emergiendo a la opinión pública, despertando curiosidad e inquietud, abriendo la conciencia humana del s.XX a esta posibilidad de vida en otros lugares del universo. Además, no se había producido un hecho crucial en la humanidad, el hombre aún no había pisado la Luna y muchos de los conocimientos relacionados con este hecho no estaban presentes en la consciencia colectiva , de ahí que algunas explicaciones de Rijckenborgh, ofrecidas desde la intuición y visión interior, tengan lagunas en su rigor científico, algo que, sin embargo, no resta valor a los fundamentos sobre los que se crea el cuerpo argumental que sostiene el libro.


SKU: 6056

Categoría:
Etiquetas: , ,

Descripción

«El trabajo de la escuela Espiritual y su elevada actividad en este periodo de la humanidad, deben verlos como un intenso esfuerzo por facilitar el acceso al espíritu que se vierte en toda carne, y hacer realidad un cambio verdadero y básico de las facultades sensoriales del hombre…»

Devolver la unidad al espíritu-alma-cuerpo es la tarea del ser humano actual, la tarea de Acuario. Para Jan van Rijckenborgh realizar este propósito, por el que la Escuela Rosacruz adquiere su sentido, tiene una repercusión en el microcosmos individual, en el cosmos terrestre y en el macrocosmos solar. No hay espacio vacío es uno de los 4 axiomas de los Rosacruces clásicos, y como tal, es inagotable en su significado, hasta el punto de que las ciencias astronómica y física están realizando descubrimientos en los que se corrobora la veracidad de tal axioma, así como la repercusión de la conducta del ser humano tanto en el planeta sobre el que habita como en el cosmos solar. Rijckenborgh aborda el tema desvelando qué actuaciones de la humanidad actual inciden y determinan esta relación en estos tres niveles de realidad: individual, planetaria, solar.

Como todos los libros del autor, está dedicado al buscador espiritual. En los años 50, el tema OVNI, al que Rijckenborgh le dedica un capítulo, estaba emergiendo a la opinión pública, despertando curiosidad e inquietud, abriendo la conciencia humana del s.XX a esta posibilidad de vida en otros lugares del universo. Además, no se había producido un hecho crucial en la humanidad, el hombre aún no había pisado la Luna y muchos de los conocimientos relacionados con este hecho no estaban presentes en la consciencia colectiva , de ahí que algunas explicaciones de Rijckenborgh, ofrecidas desde la intuición y visión interior, tengan lagunas en su rigor científico, algo que, sin embargo, no resta valor a los fundamentos sobre los que se crea el cuerpo argumental que sostiene el libro.

Información adicional

Autor

Jan van Rijckenborgh

Editorial

Editorial Fundación Rosacruz

Año

1992